
No hay más mitad que tercio de invitados. Más doble que película de acción. Más cuarto que menguante. Lobos que asoman para mirar donde nadie ha visto. Y una venda. No hay más coartada que media invitación. Más adicción que dobleces por cada fotograma. Menguarte los octavos. A río revuelto todos son fracciones. A raíces cuadradas ramas verdes sueñan hojas yertas. Al círculo perfecto radios que deben parecerse a lo que algunos llamaron devoción. Lobos que sospechan plenitud para sacarte los ojos. Una venda. Y las ganas.







Pero qué garra, hijo, qué garra.
ResponderSuprimir