Hoy les propongo un post que tenía guardado por ahí. Recorrido de contornos irregulares, con giros inesperados, por algunos de los puntales de la historia de la danza. Eso sí, con un marcado tono degenerativo a medida que avanzamos...

Abrimos boca y cerramos estómagos descubriendo que hay belleza en la agonía. La mítica Anna Pavlova, sólo superada por Laika la perraika como gran icono de la Unión Soviética -culpemos a Mecano one more time- encarna La muerte del cisne, con una coreografía de Michel Fokine que otorga plasticidad a la pieza del prolífico compositor francés Saint-Saens. Esta obra no tiene nada que ver con El lago de los cisnes, aunque aquellas bailarinas clásicas que destacaban como protagonistas del ballet compuesto por Chaikovski, solían interpretarla. Afinidad crepuscular para casi todos los palmípedos. Imágenes de la priméra década del XX.
Para los que no tenemos ni guarra: Mikhail Baryshnikov es como el Pelé del ballet clásico, siendo Nureyev el auténtico Maradona en este simil imposible. Destacó en la URSS en la década de los sesenta y acabó tratando de hacer carrera en Hollywood. Ambos abandonaron el comunismo como desertores, debido al estricto proteccionismo que sobre el arte establecía el estado soviético. Aquí le tenemos interpretando a un tal Don Quijote.
Sammy Davis Jr. era un showman atormentado. Y ríete tú de Wyoming y Buenafuente. "Bailarín, cantante, multi-instrumentista (tocaba el vibráfono, la trompeta y la batería); comediante y actor estadounidense", dice la Wiki. Para muestra, varios botones de sublime claqué.
Me niego a presentarle. Simplemente, San Fred Astaire.
En Swing time bojangles.
La grandísima Martha Graham permanece como una de las grandes renovadoras del arte de la danza, siento la matriarca de su concepción moderna. Aquí breves extractos de Lamentación, filmados en 1943. Mis comentarios están sobrando todo el rato, pero en este video más que en cualquier otro.
Gregory Hines, coreógrafo estadounidense de largo recorrido, a duo con su hermano, recreando los años gloriosos del Cotton Club neoyorkino, en manos de Coppola.
Veinte años antes de soltarse la melena frente a la novia de su jefe, John Travolta había prestado sus caderas a Tony Manero. Fiebre setentera.
No podía faltar. Marciano y astronauta al mismo tiempo.
Michael echando el guante a los ochenta.
Patrick Swayze marca el ritmo de los noventa.
Una década más guarruna que sucia, para qué engañarnos...
Y cerramos en todo lo alto. Ya puestos a bailar mal, nadie como Carlton.
Espero que ustedes hayan disfrutado.
Danzad, malditos, pues no somos más que
la mierda cantante y danzante
de este mundo.
Danzad, malditos, pues no somos más que
la mierda cantante y danzante
de este mundo.







Me quedo con la Pavlova por ortodoxia y con Patrick (Ay, mi Patrick) por mera debilidad.
ResponderSuprimir:)
No sabría elegir!!
ResponderSuprimirqué post más ecléctico, debería de verme esta retahíla como ayuda para salir de la cama cada día...
ResponderSuprimircon tu permiso te dejo un aporte a la colección
http://www.youtube.com/watch?v=5XIOty_3uNE
quiero pensar que ha sido un descuido el olvido de algo así castizo, señor jotajota =)
"La grandísima Martha Graham permanece como una de las grandes renovadoras del arte de la danza"
ResponderSuprimirpero que dices? pero si es una dramaturga total! de moderna tiene cero patatero!